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Entre Notas y Desafíos

Explorando la complicada realidad en la Carrera Musical

15 Dic 2023



La música ha sido el lenguaje unificador por excelencia desde los principios de la humanidad, hoy en día presenta un papel primordial en la comunicación y exploración social. Sin embargo, detrás de cada melodía cautivadora se esconden desafíos únicos dentro de la carrera artística.


En este espacio, exploraremos los intrincados retos que enfrentan los músicos en una sociedad llena de estereotipos dominada por una absorbente y poco equitativa industria musical.


¿A cuántos músicos conoces trabajando en otras cosas para poder salir adelante?


Iniciar una carrera o un proyecto musical no es muy diferente a crear una empresa, la diferencia es que en el caso de las empresas, la sociedad está acostumbrada a recaudar capital antes de iniciar operaciones. Es por eso que la mayoría de los músicos tiene que conseguir un empleo fuera de su área de especialización para solventar los gastos requeridos. Esto presenta dos problemas: que los empleos no sean bien remunerados y que se tenga que sacrificar el tiempo que se necesita para practicar y masterizar cualquier instrumento: “si quieres ganar más dinero, tienes que dedicarte menos a la música” ¿No te parece ilógico?


Algunos afortunados que trabajando tiempo completo consiguen algo de recursos para comprar instrumentos, hacer ensayos por las noches, componer canciones y conseguir equipo de grabación para comenzar a compartir su material, se topan después con que Spotify no los incluye a las Listas de Reproducción por que su material no tiene la calidad requerida.


Entonces lo que pareciera el sueño de muchos, se convierte en el último recurso: ¡firmar contrato con una disquera!


Yo no dejo de comparar con los contratos laborales que conozco en carreras como ingeniería o negocios, así es que cuando me entero que los músicos que se “ganan” ir de gira con artistas grandes no solo no les pagan sino que tienen que pagar sus viáticos, o cuando me dicen que les dan $80,000 pesos de adelanto y luego no ven un solo peso en 3 años, o que los hacen firmar un contrato 360 grados en los que dejan de ser dueños de su imagen social, o que no los dejan componer libremente porque tienen que apegarse a géneros con mayor posibilidad de negocio, mujeres que tienen que utilizar cierto tipo de ropa para que “proyecten” una imagen sexualizada, y encima de todo es que ni siquiera sean dueños de los masters.

No quiero sonar incendiario contra las disqueras, pero ¿qué negocio justo deja menos del 5% de las utilidades al creador del producto?


Por fortuna los músicos que aguantan lo suficiente para llegar hasta el final, logran materializar sus creaciones para que lleguen a nuestros oídos. Entonces podemos conectar con nuevas vibraciones, podemos entender nuestras emociones, podemos cantar y bailar de la mano de ellas, conservarlas como favoritas dentro del soundtrack de nuestras vidas.


Hoy me queda claro que necesitamos crear nueva conciencia para generar apoyos equitativos en la creación artística.

Es imperativo que como sociedad, revaluemos el papel del músico en nuestra comunidad. Detrás de cada canción hay horas incalculables de dedicación y perseverancia, momentos de sacrificio que a menudo pasan desapercibidos en la vorágine diaria. 


En última instancia, al revalorar al músico, no solo elevamos su arte, sino también el espíritu mismo de nuestra sociedad.


Pepe Ramírez





 
 
 

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